¿Cómo afecta la pandemia a la arquitectura de los museos?

 
 

La prevención de cuellos de botella a medida que los visitantes entran y salen del museo fue una prioridad inmediata durante la pandemia y ha marcado una tendencia fundamental en el diseño. Hay que tener suficientes puntos de entrada y de salida. Accesos amplios y cómodos, funcionales, no salidas de emergencia. Como mínimo siempre debería haber al menos dos accesos independientes que permitan diferenciar el sentido de entrada del de salida.

Hay un anhelo psicológico de aire fresco y libre que la pandemia reforzó. Por esto es importante no sólo que haya accesos, sino que además conecten mejor el interior y el exterior. Esa mejor conexión se puede lograr mediante puertas transparentes o cafés interiores con terrazas exteriores, por ejemplo.

Además, la pandemia mostró que cuando hay una crisis del turismo internacional los museos pasar a depender en mayor medida de la población local. Por eso tienen que tener accesos fáciles que inviten a entrar.

El proyecto de nuevo edificio de Peter Zumthor en el Museo de Arte del Condado de Los Angeles cuenta con un nivel de exposición transparente de segunda planta y una interconexión entre exteriores e interiores muy conseguida.

 
 
Las galerías y rutas de circulación interiores deben ser amplias. Deben permitir el tránsito y la contemplación de las obras sin aglomeraciones. Y, por supuesto, no deben existir tampoco cuellos de botella en el interior de los edificios que pueden formarse por diferentes razones: al acceder a determinadas salas, a otras plantas…

Los auditorios y salones de actos de los museos quedaron sin ningún uso durante la pandemia. No se podía ubicar a la gente en espacios cerrados llenos de filas de asientos. Para evitar esto, se piensa en espacios flexibles, que puedan utilizarse para otras cosas. Hay que rediseñar los asientos, para que así pueda haber actividades alternativas como recepciones o almuerzos.

En cuanto a otros espacios interiores, los destinados a oficinas podrían reducirse debido al auge del teletrabajo. También se ha sugerido, aunque es una innovación más dudosa -puede resta espacio expositivo y además incrementar la necesidad de personal- que las tiendas de los museos dejaran de ocupar un espacio único para ocupar varios en el museo, evitando así aglomeraciones

 

Los sistemas de control climático son cruciales para filtrar el aire y así disminuir el riesgo de contagio. La mayoría de los museos ya tienen fuertes sistemas de filtración y control de humedad para proteger su arte, pero es probable que las especificaciones se vuelvan cada vez más rigurosas.

 

La adaptabilidad es la nueva clave. En el futuro, los expertos anticipan galerías más grandes que serán diseñadas específicamente para permitir el distanciamiento social, con la opción de dividir el espacio con particiones según sea necesario. La arquitectura de galería ajustable va a ser importante». Se querrán espacios que puedan cambiarse con la mayor facilidad posible y que puedan adaptarse a las tendencias cambiantes en la exhibición del arte, así como a las posibles pandemias. El gran objetivo, en definitiva, es la adaptabilidad ante situaciones cambiantes.

Se pone como ejemplo del futuro a este proyecto:

Es la galería de Peter Zumthor para el Museo de Arte del Condado de Los Angeles. No obstante este aspecto tiene también sus críticos, ya que esta amplitud resta espacio expositivo.

 
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