En cualquier publicación de test conviene tener en cuenta el coeficiente de preguntas por tema, porque eso suele determinar el nivel de exigencia. Por ejemplo, el temario de las materias comunes de la Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos tiene aproximadamente unas diez páginas por tema, es decir, unas trescientas cincuenta páginas. En el examen real hay 35 preguntas, lo que implica que, como media, el Tribunal hará una pregunta de test por cada diez páginas; una por tema de media.

De diez páginas en el examen real sale una pregunta de test. Pero en nuestra plataforma de esas mismas diez páginas pueden salir 25 preguntas.

Conviene aclarar este extremo porque funcionar con coeficientes de preguntas por tema altos implica que el nivel de exigencia sea elevado. Imaginemos que se hacen sólo cinco preguntas de test de un tema: evidentemente se preguntaría sólo lo fundamental. Pero si en vez de cinco hacemos cincuenta, se preguntará hasta el último detalle por nimio que sea, o se utilizarán las siempre infinitas ampliaciones complementarias que existen en cualquier materia. Y se preguntarían además cosas que, verosímilmente, no preguntaría un Tribunal de oposiciones. Con esto un número excesivo de preguntas de test no es conveniente, sino perjudicial, ya que preguntando mucho se terminan preguntando cosas demasiado detalladas y con ello se da la impresión de que se puede preguntar lo más insólito. Lo cual puede generar una sensación de angustia en quien debe estudiar.

Pero, en oposiciones, tan importante es prepararse para el acierto como prepararse para el error. En el examen real es inevitable que haya preguntas que no se sepan. En algunos casos incluso puede haber muchísimas preguntas que no se sepan. Imaginemos, por ejemplo, que un miembro del Tribunal es especialista en un tema y hace todas las preguntas a fondo sólo sobre él, mientras que otro cree que debe subirse el nivel del primer ejercicio y actúa en consecuencia redactando sus propias preguntas. Tendremos la sensación de que no vamos a superar el examen y esa desmotivación puede afectar a que respondamos correctamente las preguntas que sí sabemos. Pero luego resulta que el test no se valora por sí, sino por comparación, y se pasa con una puntuación mínima, a la que no llegamos por el “auto-suspenso” que ha producido nuestro estado de ánimo.

En oposiciones juzga un Tribunal, no uno mismo a sí mismo. Es muy importante tener siempre presente esto. En el test y en todo: no digamos nada del ejercicio oral, en donde la regla suele ser pensar que uno lo va a hacer- o lo está haciendo- de forma desastrosa. Nunca hay que identificar hacerlo bien con hacerlo perfecto, y nunca hay que plantearse un diez sobre diez como parámetro del aprobado. Uno no (no) debe exigirse más de lo que realmente le van a exigir, y no le van a exigir la perfección. En oposiciones, uno hace todo lo que puede y espera el resultado sin auto-juzgarse y mucho menos auto-condenarse durante el ejercicio. Precisamente por esto hay que entrenar los fallos.

Y precisamente por esto en los test, en ocasiones, se pretende entrenar los fallos. Cuando uno se equivoca en una pregunta no debe horrorizarse pensando que debe dominar hasta el último detalle de la materia para aprobar. Debe asumir que el error es inevitable, cuando hace el test y en el momento del examen. La cuestión no está en no tener errores, sino en saber gestionarlos de forma tal que no impidan que surjan los aciertos.

También debe tenerse en cuenta que los test no deben salir bien cuando se hacen en la plataforma, sino el día del examen. Lo esencial entonces es avanzar. Avanzar bien o mal, esto es menos importante que el propio hecho de avanzar en sí mismo. Lo básico es siempre el día del examen, no ahora.

Insistimos frecuentemente, y lo volvemos a hacer ahora, en que el contenido de los temas y el de los test no coincide ni puede coincidir. Un tema es un resumen de una materia pensada para el ejercicio oral, pero es un resumen, no la materia. Y el Tribunal, reiteramos, no maneja resúmenes, sino la materia en sí. Por ello, al preparar el test no hay que limitarse a los temas, sino que hay que utilizar documentación complementaria.


Por regla general es aconsejable enfocar la preparación del examen de test conjuntamente con la de otros ejercicios de la oposición.